
Dormir también es aprender.
Dormir también es aprender: cómo el descanso influye en los problemas de aprendizaje de los niños.
Cuando un niño presenta dificultades para concentrarse, recordar lo aprendido o controlar su comportamiento, la primera sospecha suele ser el colegio, el método de enseñanza o incluso el propio niño. Pero existe un factor fundamental que muchas veces se pasa por alto: el sueño.
Dormir no es solo descansar. Para el cerebro infantil, dormir es una parte esencial del proceso de aprendizaje. En Problemas de Aprendizaje, la Dra. Victoria explica que muchos casos de bajo rendimiento escolar y problemas de comportamiento están directamente relacionados con un descanso inadecuado.
1. ¿Qué ocurre en el cerebro de un niño mientras duerme?
Durante el sueño, el cerebro infantil realiza funciones clave para el aprendizaje:
Consolida la memoria
Organiza la información aprendida
Se genera la limpieza de aquellas cosas que no nos sirven
Regula las emociones
Recupera la atención y la energía mental
Cuando un niño duerme poco o mal, estos procesos se interrumpen, afectando directamente el desarrollo cognitivo infantil.
2. Señales de que el sueño puede estar afectando el aprendizaje
Un descanso inadecuado puede manifestarse como problemas de aprendizaje en niños, a través de señales como:
Distracción constante en clase o en casa
Dificultad para recordar instrucciones
Irritabilidad o cambios de humor
Falta de motivación para aprender
Conductas impulsivas o desorganizadas
Cansancio mental temprano
En muchos casos, estas conductas se confunden con desinterés o mala conducta, cuando en realidad el niño está agotado cognitivamente.
3. El vínculo entre sueño, comportamiento y aprendizaje
El cerebro infantil aún está en desarrollo y es especialmente sensible a la falta de descanso.
Cuando el niño no duerme bien:
Su atención disminuye
La memoria se debilita
La regulación emocional falla
El comportamiento se vuelve más reactivo
Por eso, antes de etiquetar una dificultad como un problema grave, es importante analizar cómo duerme el niño y cómo se acompaña su rutina diaria.
4. Hábitos de sueño que favorecen el aprendizaje
✔ Rutinas de sueño consistentes
Acostarse y levantarse a la misma hora brinda seguridad al cerebro.
✔ Desconexión de pantallas
Evitar pantallas al menos una hora antes de dormir mejora la calidad del descanso.
✔ Ambientes tranquilos
Dormitorios con poca luz y ruido facilitan un sueño reparador.
✔ Acompañamiento emocional
El miedo o la ansiedad nocturna también afectan el descanso.
Estos hábitos hacen parte del enfoque de neuroeducación para padres que la Dra. Victoria desarrolla en sus cursos.
5. Dormir bien también es una forma de acompañar
Muchos padres se enfocan en más tareas, más refuerzos y más exigencia, sin considerar que un niño descansado aprende mejor que un niño agotado.
Comprender la relación entre sueño y aprendizaje permite acompañar de manera más respetuosa y efectiva, reduciendo la frustración tanto del niño como de la familia.
Antes de preguntarte por qué tu hijo no aprende, pregúntate también cómo está durmiendo.
Pequeños cambios en el descanso pueden generar grandes avances en la atención, la memoria y el comportamiento.
👉 Te invito a que participes de mis cursos, donde aprenderás a reconocer señales, comprender procesos y acompañar a tu hijo de forma respetuosa en cada etapa educativa.
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